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LA MEXICANIZACIÓN DE LA BANCA

08/03/2009

Albert Einstein solía decir que es una estupidez no aprovechar las oportunidades que ofrece una crisis.
A pesar de los terribles efectos que ha desatado el colapso del sistema económico mundial sobre México, hoy existe una ventana de oportunidad para que el Estado mexicano logre, sin sobresaltos, mexicanizar parte del sistema financiero mexicano.
El impacto de la crisis sobre nuestro país no ha sido menor, a pesar de que el BID reconoció que los peores efectos aún no se sienten para los países de América Latina. Aún así, el peso ha perdido más de la mitad de su valor, el desempleo ronda las cien mil plazas laborales perdidas cada mes, se han contraído las exportaciones y el déficit comercial comienza a dispararse. Malas noticias, sin duda.
Sin embargo, de manera paradójica, Felipe Calderón tiene hoy una oportunidad histórica para dotar a la economía nacional de un elemento central para el desarrollo: la posesión de un sistema nacional de financiamiento al sector productivo.
La relación de los gobiernos con la banca fue sumamente compleja en la década de los setentas. Bajo el régimen de Luis Echeverría, se produce la primera crisis de confianza en 20 años y se registran fuertes especulaciones contra el peso. La moneda se devalúa primero en un 58% pero termina perdiendo más del 100% de su valor. Finalmente, se opta por la prohibición para que los bancos vendan dólares.
Con López Portillo, también hacia el final de su mandato, se produce una nueva crisis de confianza, especulación y pérdida de poder de la paridad. López Portillo se enfrasca en una confrontación directa con los banqueros y anuncia, de manera sorpresiva y nociva para el país, la nacionalización de la banca en su último informe de gobierno.
Con Carlos Salinas de Gortari, comienza la privatización de la banca. Se crea un nuevo grupo de banqueros que desatan una fiebre de consumo que se volverá, a la postre, inmanejable. Con Ernesto Zedillo, la banca privatizada quiebra, y el gobierno se ve precisado a rescatarlo. La historia de Fobaproa es uno de los episodios de mayor abuso de la historia nacional. SIn embargo, el rescate, inevitable, permite mantener a flote el patrimonio de millones de mexicanos.
Después de rescatarlos, Zedillo permite que los bancos se vendan nuevamente, dando paso a un proceso de extranjerización de la banca. Con ello, los grandes grupos financieros mundiales adquieren el control de la totalidad del sistema financiero mexicano, con la excepción de Banorte e Inbursa.
Ese fue, sin duda, uno de los grandes errores históricos de Ernesto Zedillo. Primero, se trató de un abuso: se transfirió a todos los mexicanos una deuda equivalente al 40% del PIB de 1997 y, después, se permitió que, saneados, se vendiera la banca a extranjeros. Segundo, una banca nacional es un elemento indispensable para garantizar que el modelo de desarrollo de un país cuente con los elementos de financiamiento y capitalización indispensables para impulsar la actividad privada.
Con la llegada de los bancos extranjeros, las utilidades se exportan y, prácticamente, no existe un crédito a la actividad empresarial. Porcentualmente, el financiamiento bancario se compone mayoritariamente de crédito al consumo, algo de crédito hipotecario una parte minúscula de crédito a empresas. Esta situación afecta gravemente al crecimiento nacional.
Pero hoy, la crisis global ha hecho que los gobiernos intervengan para salvar a sus instituciones bancarias. El caso más dramático es el de Citigroup, un consorcio que valía, hace dos años 277 mil millones de dólares. Hoy vale apenas cinco mil. Las acciones del grupo se desplomaron 40% en un día. Esta semana, las acciones se ubicaron en 97 centavos. Para evitar la bancarrota, el gobierno de Estados Unidos pretende controlar el 36% de las acciones del grupo, con lo que controlaría parte del proceso decisorio.
Citigroup es dueño del principal banco Nacional, Banamex. La ley mexicana prohíbe la inversión de gobiernos extranjeros en la banca nacional, con lo que actual situación de Citigroup, pero también de otros bancos, como Santander o Scotia podrían estar en una hipótesis de violación de la ley y por tanto, ser obligados a vender grandes paquetes accionarios.
Banamex no es un banco menor. Es la principal unidad de negocio de Citigroup, posee casi 120 mil millones de dólares de capital contable y poco menos de 2000 sucursales en todo el país. Los otros bancos complementarían una red financiera de primera magnitud.
Por tanto, el gobierno federal posee la oportunidad histórica de aplicar la ley y eliminar un tapón del crecimiento nacional. De ser así, el procedimiento sería obligar a la venta de acciones y garantizar que inversionistas mexicanos los adquieran. Una segunda posibilidad sería que el gobierno tomara momentáneamente el control de estas instituciones y procediera a una venta más elaborada.
Las coyunturas históricas se presentan poco. Esta es una de ellas. Es ahora o nunca. No hay tiempo que perder

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