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La Izquierda Extraviada

 

13/05/2013

La izquierda más dura del país se moviliza. Trata de descarrilar el proceso de reforma y modernización. Perfila su rostro más violento y radical. No propone: se opone.

Al lado, el otro bloque de las izquierdas sale de su marasmo y vota en favor de políticas que, por años, han tenido un denso apoyo popular. La sociedad, mayoritariamente, favorece a que haya un mejor sistema educativo, a que se rompan los monopolios, a que la banca preste. Al contrario de la otra izquierda, la pejista, ésta la dialoguista, aprueba, pero no enriquece la agenda.

La izquierda más dura se aleja rápidamente del centro del espectro y pagará los costos cuando se desplome su votación en los comicios locales. El hilo conductor de los lamentables acontecimientos políticos de los últimos días termina en la misma mano: del vandalismo en las calles del DF el día de la toma de protesta de Peña a la toma de rectoría; de las autodefensas a la CNTE; de la intentona de desbarrancar en lo local la reforma educativa por gobernadores como Cué o Aguirre, todos esos actos provienen de los grupos afines a Andrés Manuel López Obrador.

La provocación es un camino peligroso. Sin apoyos institucionales ya visibles, particularmente el del gobierno del DF, López Obrador pretende pasar a un espacio de confrontación y conflicto. No existe ya una contraoferta, una visión de país viable y moderno que se acerque a las socialdemocracias más progresistas y se aleje de las sombras que envuelven a las izquierdas autoritarias de Latinoamérica.

López Obrador ha emprendido el doloroso camino de no proponer futuro y tratar de descarrilar el presente. Oponerse a todo, -“votamos en contra de la reforma educativa porque beneficia a Peña” dijo Batrés- es ubicarse en el callejón de la oposición inservible.

La otra izquierda, por su parte, adolece de una visión estratégica. Ha logrado romper el aislamiento del rechazo a todo pero no ha conseguido influir en una agenda de reformas que la posicione como una oposición útil.

Hay un tren en marcha que está haciendo que las cosas sucedan en México. Que prueba que sí es posible aprobar reformas constitucionales. La tentación de la sobrerrepresentación fue sustituida por un talento en la operación. La moderación de todos prueba más beneficios que la radicalización de unos cuantos. Con todo, ésta izquierda ha perdido el foco de su agenda. Falta la equidad electoral, las políticas redistributivas, el resarcimiento del tejido social desde lo comunitario, la inyección de energía a la participación política de la sociedad.

Desde la comodidad de la aprobación con poco a cambio, la izquierda mexicana sigue dedicada a planear el futuro mientras que otros gobiernan el presente.

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