LA TIERRA QUE PERDIÓ SUS LÍDERES
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CACERÍA DE BRUJOS

Fernando Vázquez Rigada.

 

La anti corrupción ha sido un propulsor de votos. Lo que vemos no es una conclusión: es el inicio de un proceso de cambio.

Las personas comienzan a descubrir que tienen en sus manos una poderosa arma de transformación: el voto.

Por ello, el tema central de la elección presidencial del 2018 será ese: la honestidad. El combate a la impunidad. La restitución de la ética pública en México.

Solo en un país acostumbrado al bochorno pueden ocurrir los espectáculos lamentables que denuncian, un día y otro también, la corrupción, el cinismo y el abuso.

Pero algo ha cambiado. El país del no pasa nada está llegando a su fin.

Datos duros: dos elecciones, Nuevo León y Sonora, fueron decididas por lo impresentable de sus gobernadores en turno. Dos elecciones más, Guerrero y Michoacán, se decidieron por una mezcla de corrupción, incompetencia e ingobernabilidad.

4 elecciones de 9. 4 alternancias.

Claudia Pavlovich, nueva gobernadora de Sonora, anticipa en su primer discurso que demolerá a su antecesor, el corrupto de dominio público Guillermo Padrés. Jaime Rodríguez, el bronco, dice en su toma de protesta que ha llegado a su fin la fiesta de los bandidos. Francisco Domínguez, en Querétaro, alerta sobre un déficit en las finanzas públicas de 650 millones de pesos.

No ha habido corte de caja en Michoacán. Por supuesto, no es por falta de elementos: el hijo del exgobernador, Fausto Vallejo está en la cárcel por vínculos con el hampa. La omisión del ex gobernador es flagrante. Pero el nuevo mandatario, Silvano Auroles, sabe que, o gobierna con la federación priIsta o no gobierna nada.

El año entrante vendrá el segundo corte de caja ciudadano. Un segundo ajuste de cuentas de los ciudadanos con los gobernadores avergonzantes.

Estarán 12 gubernaturas en disputa.  De ellas, 4 han estado marcadas por la deshonestidad, la incompetencia, o ambas.

Encabeza la lista Veracruz, en donde no hay mes en que el país no se sacuda por los efectos de la frivolidad voraz e inculta del gobernante en turno.

Puebla ha estado marcada por la permanente soberbia de Rafael Moreno Valle: por su autoritarismo y el abuso del erario público.

Chihuahua: otro estado, otro Duarte. Un gobernador terrible, señalado de ser copropietario de un banco. Ni más ni menos.

El último estado es Sinaloa, en donde un acrónimo es sinónimo de transa: Malova.

Esas cuatro entidades serán el foco de atención, bien por la corrupción desmedida. Bien por el descomunal aumento de la deuda. O bien por el abuso de poder.

Tamaulipas y Oaxaca estarán a prueba por el deterioro de la gobernabilidad.

Nótese que la corrupción cruza por todos los partidos. Hay exgobernadores o gobernadores de las tres principales fuerzas políticas, que son los que gobiernan entidades. Esa es la única razón. Si otros gobernaran, estarían igual. El líder vitalicio de Movimiento Ciudadano está libre porque sus presuntos delitos prescribieron. Hablar de corrupción en el Partido Verde o en el Panal es un pleonasmo.

Pero la sociedad está harta. Está votando y está exigiendo castigo.

El cambio, como la justicia, es lenta. Pero llega. Siempre llega.

 

@fvazquezrig

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