LA CONDENA DE LA HISTORIA
marzo 15, 2026

ES CHINA

Fernando Vázquez Rigada

 

Si se unen los puntos, uno irá entendiendo el diseño geopolítico de la administración Trump.

Dentro de la incertidumbre y los trastabilleos, existe un hilo conductor. Se puede estar de acuerdo o no, cuestionar su viabilidad y hasta su moralidad, analizar sus costos. Pero existe.

Mantener el liderazgo global de Estados Unidos pasa por frenar el crecimiento de su rival más poderoso: China.

Todo gira en torno a ello. Ese es el eje estratégico. Lo demás son tácticos.

Rusia probó los límites de su poder al invadir sin éxito a Ucrania. Lo que parecía un día de campo terminó en un bacanal desenfrenado. En Washington han denominado al país como una “gasolinera con armas nucleares”.

Estados Unidos elevó drásticamente sus gastos de defensa, definió al continente americano como su zona exclusiva de influencia, repartió responsabilidades globales y tratará de frenar el potente crecimiento chino.

Todo está ligado. El coloso asiático estuvo penetrando mediante una inteligente política exterior los mercados de Sudamérica. Por eso, Estados Unidos ha puesto énfasis en acelerar cambios de régimen en el subcontinente. Barrió al peronismo. Sacó a la izquierda de Chile, de Ecuador, de Bolivia. Descabezó a Venezuela mostrando su poderío militar y ya no sólo su influencia política.

Antes de atacar Irán, atizó el rearme de la Unión Europea, de Japón y de Corea del Sur.

De manera simultánea, con su política de presión arancelaria comenzó a disminuir la presencia de productos chinos en diversos países, incluido el propio Estados Unidos. Botón de muestra: forzó a México a imponer aranceles a unas 1,500 fracciones arancelarias a productos chinos. México fue ya el primer socio comercial de EU el año pasado y sus exportaciones a ese país en enero superaron en 125% al del país asiático.

Finalmente, atacó a Irán.

Irán era un eslabón importante para China. El consumo energético de China es insaciable. Cierto: con inteligencia logró reducir su dependencia al petróleo en un 30%. Sólo en electricidad produce casi el 60% de energías renovables. Pero del total de su consumo petrolero, el 70% proviene de crudo importado.

¿Cuánto es eso?: unos 11.5 millones de barriles al día. Es decir, un 85% más de toda la producción petrolera de México.

De esos 11.5 millones, la mitad provienen del Golfo Árabe, gran parte del cual pasa por el Estrecho de Ormuz. Por eso, el conflicto bélico se basa mucho en su control. Irán presiona, La OTAN se abre. El gran exportador de petróleo latinoamericano a China es Brasil, pero el segundo era Venezuela.

Las piezas comienzan a encajar. Trump está pretendiendo controlar la llave energética que enciende el motor de la economía china. Movilizar a aliados —con su extraña forma de presión/chantaje— para expandir la influencia de occidente.

Todo, pues, tiene que ver con China.

La dimensión del éxito de esta andanada se medirá por la extensión geográfica y temporal del conflicto.

El tiempo no está a favor de la administración Trump. Se aproximan las elecciones intermedias. Un precio del barril por arriba de los 100 dólares presionará la inflación.

Y la inflación es igual a una hemorragia de votos.

 

@fvazquezrig

 

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