01/11/2005
Desde su fundación por Manuel Gómez Morín, el Partido Acción Nacional abanderó la democracia y la libre empresa para enfrentar al – entonces- indestructible sistema dominado por el PRI. “Místicos del voto” los calificó Adolfo Ruiz Cortines por su inclinación a preferenciar la lucha cívica para obtener el poder.Durante décadas, el PAN se aferró a sus convicciones. Son memorables las anécdotas de resistencia por parte de sus dirigentes. La rectitud de muchos de ellos como Adolfo Christlieb Ibarrola y José Ángel Conchello, le dieron al partido un fuerte contenido ético. Pero la ética y la moral, lo sabía Nicolás Maquiavelo, sirven para muchas cosas, menos para obtener el poder y gobernar.
Un grupo más pragmático de panistas irrumpió en la escena nacional en el año 1988. Su mote lo decía todo: “Los bárbaros del norte”. El grupo se nutrió en gran medida del descontento empresarial por las crisis recurrentes que se habían originado con la privatización de la economía a Los Pinos, decretada por Luis Echeverría. El calendario de las crisis es demoledor: 1975, 1981, 1985, 1987. Una espiral, casi sin control, de devaluaciones e inflación, llevó al país no sólo a la bancarrota económica: también a la bancarrota política del sistema. 1988 evidenció que el sistema comenzaba a irse.
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