Fernando Vázquez Rigada
Morena está siendo triturado por sus propios vicios. Estados Unidos sólo ha puesto una caja de resonancia, una máquina de demolición y una presión brutal sobre hechos verdaderos.
Morena nunca calibró que Trump II sería una historia totalmente diferente a su primer mandato. Con todos los controles de gabinete, partido, Congreso y mayoría en la Corte, sin posibilidades de reelegirse, la preocupación del presidente es su legado. Nada más.
El manejo del oficialismo para enfrentar la ruta del narco-estado que se enreda con el narco-partido no ha sido funesto: ha sido suicida.
Conociendo los muertos en el clóset, lo mejor era limpiarlo. No se hizo porque no se quiso o no se pudo. Ahora la mayor parte de la elite del morenato va arriba de un barco cuyo casco revienta por todos lados.
Las entregas de dos de los acusados por narcotráfico en el gobierno de Sinaloa es un golpe brutal. El ex secretario de Seguridad, Gerardo Mérida, sabe de los vínculos locales del Cártel y su liga con políticas. Es, ojo, un general en retiro. Pero Enrique Díaz Vega, ex secretario de finanzas, era el que repartía el queso. Y lo hacía también afuera de las fronteras de Sinaloa. Financió campañas con dinero sucio.
¿Lo hizo abajo, a los lados, o también arriba?
Ya se sabrá.
Por lo pronto queda la ironía: el oficialismo se envuelve en la bandera de la soberanía y los acusados se entregan a EU. Lindo.
Vendrá un segundo mazazo, cuando Argentina extradite a Fernando Farías a Estados Unidos. Ahí, el dinero sucio terminará de contaminar a quien sabe cuántos gobernantes y legisladores.
La trituradora de Estados Unidos lleva un curso de acción político legal clarísimo.
Probarán que Morena se financió por años con dinero del crimen organizado. Como los cárteles son organizaciones terroristas, el vínculo entre éstos y el partido oficial desembocará en una declaratoria similar. El nuevo sistema está herido de muerte.
El poderoso vecino solicitó, el viernes, a sus fiscales triplicar el número de denuncias contra políticos mexicanos enredados en los tentáculos del narco. El secretario de Guerra pidió a las fuerzas armadas mexicanas, atención, hacer algo antes que ellos lo hicieran.
La actitud desafiante del gobierno no augura nada bueno. Menos, su afán de convertirse en defensor de oficio de los inculpados a quienes, independientemente de sus responsabilidades legales, ya son culpables ante el tribunal inapelable de la opinión pública.
La nueva burocracia —aterrada y chantajeada— se metió solita en un callejón sin salida.
Veremos el triste espectáculo de las defecciones por todos lados. Los sapos tratando de negociar su pellejo a cambio de entregar a los de arriba.
Renacerá la era de las disputas políticas resueltas a balazos.
Atestiguaremos a un poder desesperado y moralmente destruido.
Y, tras esa trituradora, veremos qué es lo que nos queda de México.
@fvazquezrig