Fernando Vázquez Rigada
No. Coahuila no es México. Tampoco fue una elección atípica, sino una repetición de una vieja película. Y, sin embargo, deja muchas reflexiones. Van algunas:
El norte se levanta.
Coahuila es el único estado del país que no ha tenido alternancia. Siempre ha gobernado el PRI. Nunca ha perdido un distrito local. El cuento de que en 2023 el PAN y el PRD ganaron en alianza es un chiste de mal gusto. No obstante, una cosa es ganar en los tiempos de oro del priismo y otra muy diferente hacerlo hoy. De AMLO a la fecha han ganado 6 elecciones al hilo.
Pero Coahuila no es una isla. El norte se agita. Chihuahua ha encabezado una rebelión exitosa y ejemplar. Las elecciones en Sonora, Sinaloa y Baja California Sur se cierran, de acuerdo a mediciones recientes. En Baja California y Tamaulipas Morena se está pudriendo. Nuevo León está partido en cuartos.
Ojo. La democracia mexicana nació en el norte, en Chihuahua, en 1986.
El voto castiga.
En elecciones sólo de diputados, el promedio de participación de Coahuila fue de sólo 39%. Eso se esperaba el domingo. Pero Salió casi el 51%.
No fue compra de voto. Fue gente que salió a votar. Normalmente, cuando la participación sube (hay excepciones) es para castigar al gobierno en turno. Y parece que eso pasó, pero no contra Manolo Jiménez —uno de los gobernadores mejor calificados del país— sino contra Morena.
Bajo los votos se escucha un grito de “aquí no van a entrar”.
Los gobiernos importan.
En los últimos años, los gobiernos locales han devuelto la seguridad al estado. De Rubén Moreira a la fecha, la tranquilidad y la prosperidad han retornado.
Aprobación no es voto, pero ayuda. El cambio es siempre atractivo, pero solo si es para mejorar. No fue el caso.
El desgaste nacional arrastra.
La aprobación presidencial va a la baja de manera consistente. No comenzó con una conspiración siniestra de la ultraderecha. Arrancó con el verano funesto del 2025 y los viajes, la ostentación y los excesos de la cúpula morenista. Luego vino el huachicol, la muerte de Manzo, la barredora.
Siguió la impunidad, primero y la defensa histérica e histórica —por funesta— de Rocha Díaz, después.
Decía que aprobación no es voto. Desaprobación sí: voto de castigo.
Una golondrina no hace verano; tres, sí.
Dice el oficialismo que Coahuila no hace verano. Pero no es sólo Coahuila. El año pasado, el régimen perdió Durango y Veracruz.
Van tres elecciones locales perdidas. Se puede culpar a Luisa María Alcalde y a Andy. Algo hicieron. Pero no es sólo eso. Entender la elección del 27 pasa por analizar con lupa lo local. Además del norte, ¿se estaría moviendo Michoacán, Campeche, Zacatecas? Pienso que sí.
Los programas sociales no bastan.
Los apoyos llegan, grosso modo, a un 42% del electorado. Ese nivel se mantiene más o menos en cada estado. Se estima que eso se traduce en un piso electoral de Morena de más de 30 puntos. Pero en Coahuila obtuvo 26% de los votos. En Durango, 25%. En Veracruz 31.5%. Las revoluciones tienen, decía Stefan Sweig, resultados deslumbrantes en popularidad sus primeros años. Luego la gente pide más, otras cosas, resultados, honestidad eficiencia, tranquilidad.
Nada más letal que la falta de autocrítica.
La acumulación de los votos de todos los demás partidos (8) no le gana al PRI.
El PAN pierde el registro estatal, al obtener el 2.1% Su voto se ha venido desplomando elección tras elección. En el 2017, el azul casi gana la gubernatura con 35% de los votos. 3 años después, cayó al 10% en diputados locales, y de ahí pal real. La geografía de antiguos baluartes que están en ruinas es alarmante. En gran parte del sur, ni existe.
MC siempre ha sido marginal en Coahuila, pero claramente es un partido semi regional en el país. Hay vastísimas porciones del territorio en donde no pinta. El domingo obtuvo 1.9%.
El Verde sacó 2.6%. Será un incentivo para regresar a la alianza con Morena, aunque las presiones de Estados Unidos son un disuasivo enorme. Veremos.
En fin: las dirigencias opositoras deberían hacer una profunda autocrítica. Abandonar el auto elogio. Calibrar alianzas estado por estado.
Hay más variables, pero estas lecciones son cruciales para el futuro inmediato.
Nos va el país en ello.
@fvazquezrig