EL ÚLTIMO ROUND
septiembre 23, 2026

EL EFECTO LUCIFER

Fernando Vázquez Rigada

 

¿En qué momento perdimos como sociedad la capacidad de indignación, de asombro, de intolerancia hacia el mal?

La hermana de la joven Claudia Tacoronte, asesinada en Cuautla, grabó un video en el que cuestiona qué pasa con los mexicanos.

En un libro clásico, “El efecto Lucifer: el porqué de la maldad”, el psicólogo Philip Zimbardo concluye que la maldad no reside necesariamente en las personas, sino en los entornos en los que viven. La maldad no puede explicarse desde la individualidad, sino desde los sistemas y condiciones que favorecen que personas normales dañen, humillen o permiten que otros lo hagan.

La obediencia ciega, la dependencia abusiva o las condiciones de abuso cotidiano pueden, en una primera línea de argumentación de Zimbardo, producir que personas buenas acepten la maldad o participen en ella.

Es posible que la entrega por años de autoridad a criminales haya producido esto. Jóvenes que, según diversos estudios, saben que terminarán muertos o en la cárcel, entregan su destino breve al crimen a cambio de dinero. Comunidades enteras que protegen a narcos. Sociedades que colaboran pasivamente con una realidad inaceptable.

Tómese, por ejemplo, el caso de Sinaloa: un estado destruido en el que, sin embargo, hay una suerte de conformidad social que explica que no haya habido un estallido ante tanta sevicia cotidiana.

La propia jefa del Ejecutivo coincide con esta conformidad: la violencia, dijo apenas hace ocho días, estalló en Sinaloa porque Estados Unidos se llevó al Mayo. Ojo: no fue que las instituciones estuvieran tomadas. Ni que un gobernador fuera empleado del cártel. Ni que, por décadas, se haya permitido que el narco extienda sus tentáculos por todas partes. Fue que el vecino se llevó al criminal más buscado y temido del mundo, pero quien en realidad gobernaba y garantizaba una paz de ficción.

Terrible.

La otra línea de argumentación de Zimbardo es que hay sistemas que pueden producir maldad. Es la inyección cotidiana del rencor. Las jerarquías que normalizan el odio y lo fomentan.

Ese es el sustento de la demanda que prepara la universidad de Berkeley contra Andrés López Obrador: hizo de sus mañaneras un tribunal sumario de inquina y encono contra sus adversarios. Generó que hordas de fanáticos normalizaran el lenguaje de violencia y agresividad. Facilitó la violencia contra personas o grupos al crear un entorno de permisividad.

Los nazis lo hicieron desde las escuelas: inyectaron en las aulas el odio hacia el pueblo judío. Los soviéticos normalizaron el terror, y luego todos los países comunistas, a través del adoctrinamiento de los campamentos de pioneros.

En México, el arraigo de la impunidad y la corrupción ha creado las condiciones necesarias que invitan a delinquir. Hoy hay un discurso oficial, ojo, que ya lleva ocho años enalteciendo el cinismo y la persecución del otro.

En México se ha creado un sistema de vida que desvanece la responsabilidad, la identidad individual, y pretende convertir a la sociedad en masa y a las personas en manada.

El mal se fortalece y se multiplica desde ahí.

Es un sistema que no gobierna un partido.

Lo gobierna Lucifer.

@fvazquezrig

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