DESCANSE EN PAZ
octubre 25, 2026

LA FORTUNA

Fernando Vázquez Rigada

La fortuna, decía Maquiavelo. Esa fuerza caprichosa, inasible, que determina la mitad de la política. La otra mitad, afirmaba, la define la virtud.

Si los dos agentes de la CIA no hubieran muerto al caer por un despeñadero tras el operativo Chihuahua, ¿todo lo vivido habría sido igual? ¿O los villanos de hoy serían héroes?

Porque fue un agente estadounidense de la DEA quien, en 1985, junto con un piloto mexicano, descubrió, también en Chihuahua, el rancho El Búfalo, hecho que detonó su destrucción y una muerte atroz para ambos. Ahí no hubo traidores a la patria. No hubo juicios contra gobernadores. Solo, quizá, la más dura crisis binacional de tiempos recientes.

La fortuna.

Miguel Alemán fue aliado de la muerte, siempre esquiva. Llegó a gobernar Veracruz tras la ejecución de Manlio Fabio Altamirano, candidato a gobernador de ese estado, en el Café Tacuba. Después, sería presidente por el repentino deceso de su peor enemigo: Maximino Ávila Camacho.

En la batalla de Celaya, Obregón derrota para siempre a la División del Norte. Paga un alto costo: pierde un brazo. En el fragor de la batalla, cuando su brazo vuela por los aires, Obregón trata de suicidarse, pero la pistola se encasquilla. La historia de México habría sido otra.

Pero también la historia mundial sería otra.

Colón buscaba llegar a Asia y encuentra un nuevo continente que lo transforma todo.

Casi un siglo después, Felipe II construye la más poderosa flota que Europa hubiera visto jamás. La llamó la Armada Invencible. No tanto. Los ingleses le asestan varios golpes. La torpeza de sus almirantes le hace perder el ímpetu. Pero el golpe fatal llega con una serie de tormentas que la avasallan. España pierde más de 60 barcos de guerra: un desastre.

Un chófer se equivoca de ruta y pone al archiduque Francisco Fernando en la mira de Gavrilo Princip, en Sarajevo. Minutos antes, una bomba que iba a matarlo había fallado. La fortuna le sonrió, pero solo brevemente. La equivocación fatal del conductor desata la Primera Guerra Mundial.

En 1939, Adolf Hitler va a pronunciar su tradicional discurso conmemorativo del Putsch, el golpe de Estado fallido que dio origen al nazismo, en una cervecería donde había germinado el movimiento. El clima le impide volar de regreso a Berlín y debe tomar un tren, por lo que apresura su discurso. Sale 12 minutos antes de que estalle una bomba que le habría costado la vida y le habría ahorrado a la humanidad su momento más oscuro.

Décadas después, un error de comunicación de un funcionario de Alemania del Este, la que se decía democrática, lo lleva a afirmar que la frontera hacia Berlín Occidental se ha abierto a partir de ese momento. El error provoca un tsunami humano. No hay vuelta atrás. El Muro ha caído. La Guerra Fría ha llegado a su fin.

Tenía razón Maquiavelo: la fortuna influye.

Pero también la virtud. ¿Cuánto de lo que la fortuna tuerce habría podido enderezarse con frialdad, sensatez y habilidad?

La política cambia por minuto. Por eso es aconsejable, siempre, cultivar la virtud.

@fvazquezrig

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